SAGA MOONRIVER 0 -INTRODUCCION



PURO ALFA

“Sus rugidos resonaban terriblemente .siniestros, como si fuesen palabras pronunciadas por una garganta humana” Stephen King, El ciclo del hombre lobo.



INTRO de PURO ALFA, ponte los audífonos y disfruta de esta aventura paranormal llena de misterio, hombres lobo y homoerotismo.

Espero que sea un deleite para todos los lectores de esta Saga.




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Cuando Jace tenía quince años…

Jace Rothwyn no estaba para nada feliz como los otros adolescentes. Sus pies calzados con zapatos deportivos se hunden en el fango y siente que ha perdido el equilibrio cayendo de rodillas en un charco de lodo, escucha la carcajada de los otros jóvenes.
―¿Qué le pasa al cachorrito? ―dice un muchacho usando un tono de burla mientras coloca un pie sobre la espalda de Jace para evitar que se levante―. El cachorrito tiene sed. Necesita beber su agua puerca.
―¡Vamos a lapidarlo! ―Propone otro― ¡Eso le enseñará a esos Rothwyn!
Jace trata de levantarse y huir nuevamente. Era lo que mejor sabía hacer: correr por los bosques, alejarse de los problemas. Aprieta los dientes y usa la fuerza de sus piernas y brazos para levantarse. Una roca golpea sus costillas. Después otra impacta contra su antebrazo. Una tercera contra la cabeza.

―“Miren, no me toquen porque soy nieto de Edward Rothwyn, hijo de Natasha Rothwyn, mi linaje alfa es superior al de todos ustedes” ―dice uno de ellos en tono de burla.
Jace no recuerda sus nombres. Aunque van a la misma preparatoria. Ellos son mayores y están en otro curso.
―¡El bebito está sangrando!
―¡Jódete, Rothwyn! ¡De esta no te salvará tu hermana!
Jace aprieta los dedos de sus manos. El lodo se desliza por sus puños. Siente el impacto de otra roca contra sus mejillas, al tiempo que otra choca contra sus costillas. El sudor resbala por la frente y posiblemente se ha roto el tabique porque siente que no puede respirar y su propia sangre ha salpicado el suelo.
Si pudiera los mataría a todos. Piensa mientras reniega de su destino. Escucha las carcajadas estridentes y las burlas crueles.
―¡Pongámosle un collar y lo dejamos atado en el bosque!
―Será comida para los osos. Un Rothwyn menos que dejará de hacer estorbo.
No es la primera vez que los muchachos Graham intentan ponerle collar para arrastrarlo como un perro por el bosque. Las otras veces se salvó gracias a Selene. Nadie se mete con su hermana mayor porque es una verdadera fiera y porque el consejo werewolf dijo que tenía un gran destino y declararon que era una shifter prodigio.
Jace detesta a Selene. Piensa que ella le robó toda la genialidad y fuerza cuando nació, en cambio a él le tocó nada; era hijo de dos hombreslobo, pero no podía hacer nada bien.
No fue bendecido con una velocidad extraordinaria, tampoco con fuerza, siempre llegaba de último. A veces se preguntaba si en realidad era hijo de la loba alfa que tomó el mando de los Rothwyn y puso al viejo y cruel Ed en el exilio. A veces se preguntaba si en realidad era un cambia formas porque ni siquiera eso era capaz de hacer. Selene, dominaba a la perfección sus fases de transformación desde los diez años, dos años antes que la mayoría, en cambio él, con quince no podía siquiera sacar las garras para quitarse de encima a los cachorros Graham.
―No. Vamos a llevarlo a la escuela abandonada. Lo dejaremos amarrado ahí. Será divertido ver cómo su manada se desespera buscando al bebito.
―¡Buena idea!
Uno de los chicos se quitó la correa de los pantalones y entre dos sometieron a Jace para ponerle el cinturón en el cuello y arrastrarlo por el bosque.
Fue una caminata larga. Jace siente los músculos de las piernas  acalambrados, el agotamiento en cada uno de sus músculos y el sudor resbala por la frente, en cambio, los matones de la escuela ni siquiera transpiran.
El atardecer pinta el bosque de un sutil tono ocre. Jace respira con dificultad mientras continua el ascenso por la colina inclinada, rocosa, fangosa. El líder del grupo lleva la delantera y hala de la correa que aprieta el cuello de Jace, sus compinches se ríen al ver la forma en que cae al suelo y lucha para respirar.
―¡Hijos de perra! ―sisea para sí.
Hace frío. El clima casi siempre es frío en Alaska. El viento de otoño tira de la ropa de Jace y un mechón de pelo negro se le pega en la mejilla. La caminata ha terminado y el joven levanta la mirada entreabriendo la boca.
“Belton School” lee en las letras de la verja ladeada y entreabierta que el óxido está carcomiendo y la naturaleza ha reclamado con enredaderas de hojas amarillentas arrancadas por el viento. Jace fija la mirada en el edificio que hay unos cuantos pasos más adentro, se parece a una de esas mansiones inglesas, la escalinata que precede a la puerta tiene los peldaños desgastados y cubiertos de hierba, algunos adoquines hacen falta y uno de los chicos tropieza al subir con una enredadera que se ha apoderado de los escalones.
Los marcos de las ventanas han perdido todo rastro de color. Ahora solo son trozos colgantes de madera devorados por el paso del tiempo y el abandono.
El piso chirrea con cada pisada. Las sombras de los seis adolescentes se proyectan en las paredes en ruinas, cuyo color se ha perdido y solo quedan rastros de vandalismo aquí y allá.
Jace se estremece, el viento silba dentro del lugar. Las risas y voces de los muchachos se mezclan con el eco del abandono.
―¡Fantasmas! ¡Les hemos traído la cena! ―dice uno de ellos en tono burlón.
―No seas estúpido, Oliver. Somos cambiaformas, los fantasmas no se meten con nosotros porque nuestra alma es más animal que humana. ¿Qué no te enseñaron eso los ancianos? ―responde el que va liderando al grupo. El hermano pequeño del alfa de la manada Graham, Matthew, un joven de angelical cara pecosa y comportamiento criminal que no respeta nada ni a nadie.
Matthew tira del cinturón correa que tiene prisionero a Jace y lo guía hacia la escalera. La madera rechina y algunos escalones caen al suelo levantando polvo. Jace traga saliva pensando que el segundo piso se va a venir abajo y que van a quedar atrapados bajo los escombros. Por supuesto, los Graham se convertirán en bestias y saldrán ilesos, pero en su caso no está seguro de poder hacerlo.
Matthew tira de una patada una puerta. Trozos de astillas salen volando y los pedazos caen pesadamente levantando el polvo de lo que parece ser un aula de clases. Los adolescentes tosen, Mathew empuja a Jace contra una de las columnas y le da un rodillazo en la panza.
―Si tan solo te esforzarás sería más emocionante ―dice el muchacho con tono de sorna.
Jace tose y escupe sangre, trata de levantarse pero le falta fuerza. Levanta la cabeza y clava los ojos en el rostro sonriente de Mathew, mientras piensa que si sale vivo de esta, sin duda hará que pague.
Mathew le da una patada. Jace rueda por el suelo cubriéndose de polvo. Recibe otra patada de otro de los muchachos, lo levantan lo sacuden como si fuera un trapo viejo.
―Esto es aburrido ―Matthew se queja estrellando el cuerpo de Jace contra una columna―. Es más divertido cuando atacamos a Selene.
―¿Divertido? La última vez esa hija de puta me rompió los huesos de las piernas ―responde un muchacho rubio.
―¡Daaaa! ¡Neil, solo te dolió media hora y al rato estábamos como si nada! ―Matthew mira a su compañero de reojo con una mueca de desagrado―. Tengo una idea... Perry, bájate los pantalones.
―¿Por qué?
―Vamos a poner al Rothwyn a chuparte la piruleta.
―¿Y por qué yo? ―protesta Perry.
―Porque ere el único que no ha recibido una mamada―. Responde Oliver en tono de burla mientras agarra a Jace del brazo y lo obliga a arrodillarse frente a Perry.
Jace intenta zafarse de las manos de Oliver, pero Neil ayuda a sujetarlo con más fuerza. El muchacho siente que lo agarran de las piernas para volverlo a poner de rodillas. Los pantalones de Perry caen a la altura de las pantorrillas. Tiene ropa interior blanca y sonriendo perverso se acerca a Jace.
―Hay que hacer que chupe. ―Ordena Mattew a sus compinches mientras saca del bolsillo un teléfono móvil de esos que traen cámara y comienza a tomar algunas fotos.
―¿Qué haces, Matt? Si me ven en esas fotos voy a meterme en problemas.
―No te preocupes, tu fea cara no será la que protagonice el show… Lenny, tu también, bájate los pantalones y métesela en la boca al bebito Rothwyn. ―Mathew sigue enfocando la cámara.
Jace patalea. Intenta huir, pero lo tienen bien agarrado.  Aprieta los labios tanto como puede para evitar que Perry y Lenny metan sus miembros en la boca. Mathew pierde la paciencia y deja lo que está haciendo para darle una paliza al muchacho, pero por más que lo patea o golpea, Jace no cede.
―Es terco este hijo de puta. Oliver, rómpele el brazo, vamos a ver si con un poco de dolor logramos que…
Lenny sale despedido hacia la vieja ventana y cae desde el segundo piso, antes que Matthew termine lo que iba a decir. Perry intenta correr pero se enreda con sus propios pantalones. Oliver da un paso hacia atrás juntándose a Neil, sus rostros son una mueca de horror.
―¡Por fín, ahora sí se pondrá divertido! ―Matthew salta emocionado hacia un lado para evitar las garras que sin duda lo habrían despedazado.
―¡Estás loco! ¡Es más grande que Selene! ―dice Neil con horror.
―¡Creo que es más grande que Jordan! ―Oliver se mueve hacia otro lado para esquivar el golpe desgarrador.
―¡Cobardes! ¡Puedo solo con este! ¡No es más que un cachorro! ―Matthew se transforma en un licántropo y se prepara para combatir cuerpo a cuerpo contra la bestia de Jace.
El cuerpo de Mathew sale volando por la ventana. Oliver, Neil y Perry corren dejando atrás la escuela abandonada; seguidos por la criatura de pelaje negro como la noche y garras afiladas. Aunque estuvieran en forma lupina no fueron lo suficientemente veloces para escapar de él.
Un aullido furioso estremeció el bosque, un nuevo lobo había surgido y el sonido emitido de sus fauces sugería algo más que una advertencia.



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