PURO ALFA, Saga MoonRiver 0. Capítulo 5

Znescope__Fuente: Janel Thompson On Pinterest

―5―


La respiración comenzó a acelerarse, la sudoración aumentó tanto que la ropa pronto estuvo húmeda, las pupilas se dilataron, el oído captó todo tipo de sonidos sin ningún tipo de discrimanción, el olfato se agudizó. Jace se arrastró por el suelo de la habitación hacia la ventana, con esfuerzo levantó el brazo para abrirla y sus ojos se horrorizaron al ver los huesos buscando espacio la bajo la piel.

¡No ahora! ¡Por la Diosa! ¡No ahora!...

Su cuerpo se amotinó y el dolor provocado por la lucha entre el instinto y la razón lo estaba pateando en los huevos. Jace se retorció de nuevo, los colmillos creciendo, el hocico alargándose, el vello corporal creciendo. Y ahí estaba: El gran lobo negro.


Lo primero que hizo fue sacudir la cabeza y rascarse usando la pata trasera, después comenzó a olfatear la habitación intentando reconocerla. Luego subió a la cama para tomar impulso y saltó por la ventana.

Tenía hambre, pero no del tipo físico, sino hambre de cazador. Un deseo potente de correr, acechar y morder se apoderó de su mente. En el cielo, la luna llena brillaba. El feroz lobo negro se agazapó para olfatear, el terreno estaba marcado por otros lobos pero no le importó. No muy lejos encontró la madriguera de una rata de campo. Un festín pequeño, pero que serviría para calmar un poco la ferocidad de sus instintos.

El lobo negro devoró la presa con rapidez y después vagó por el parque en medio de las edificaciones de la ciudad. No había rascacielos elevándose, pero si edificios de apartamentos y casas que formaban un agradable vecindario. Sus orejas se movieron hacia un lado y después a otro: El llanto de un bebé humano capturó su atención, pero fue rápidamente desplazado por las pisadas de un humano sobre la hierba.

Se trataba de una mujer que iba trotando, pasó muy cerca del lugar en el que el lobo negro se agazapó para evitarla. El animal se quedó quieto y miró a su alrededor olía a otros lobos como él, posiblemente una manada completa, se dispuso a salir del territorio antes de enfrentarlos, pero el olor del sudor humano atrajo su atención. Escuchó a la chica gritar, así que se movió arrastrando su panza contra el suelo y sus ojos se enfocaron.

La chica estaba aterrorizada suplicando que no le hicieran daño. El hombre intentaba arrastrarla hacia los matorrales. El lobo negro enseñó los dientes y saltó.

Entonces fue embestido por un gran lobo de pelaje gris.

Los aullidos de toda una manada asustaron al atacante y también a la chica quien se desmayó. Los otros lobos rodearon al gran lobo negro. Algunos bajaron la cabeza y se agazaparon, listos para dar el salto y someterlo en caso de ser necesario.

El lobo negro no tenía intención de pelear, tenía ventaja por el tamaño de su cuerpo, los fieros colmillos, las garras afiladas, pero sabía que no era inteligente una lucha de uno a cinco. Sus ojos evaluaron la situación. El que lo embistió era el alfa, era fácil reconocerlo, postura erguida, dientes amenazantes, mirada penetrante, el pelo erizado. Los otros esperarían atacar cuando su líder hiciera el movimiento. El lobo negro acumuló todo el peso de su cuerpo en las patas posteriores, un nuevo movimiento que nunca antes había usado, pero que podría funcionar.

Saltó por encima de la cabeza del alfa, y volvió a repetir el movimiento para pasar sobre otro de los betas. Sus movimientos precisos, veloces y nada predecibles lograron poner distancia entre él y los demás. El gran lobo negro corrió saltando cercados y señales, se detuvo en la carretera y corrió lo suficientemente a prisa para no ser atropellado por un gran camión. Después se movió hacia los callejones oscuros en medio de los edificios y casas de los suburbios.

Escuchó no muy lejos el aullido del alfa, y luego otro. El lobo negro saltó sobre los contenedores de basura, subió por las escaleras de emergencia y buscó refugio en la azotea de una bodega abandonada.

Cuando Jace Rothwyn despertó, estaba desnudo, su cuerpo algo acalambrado por la mala posición en que durmió y tenía una terrible resaca.

No mostró sorpresa al despertar en aquella terraza, pero le hubiera encantado saber cómo llegó ahí. Buscó con la mirada algo que pudiera usar para cubrirse, pero el lugar no ofrecía nada. Pensó que si no fuera por el dolor encada una de las articulaciones de su cuerpo y la terrible jaqueca volvería a transformarse, era más fácil andar por la ciudad vagando como perro callejero que caminar desnudo.

Escuchó pasos y quiso esconderse, pero su olfato sensible reconoció el olor de Kane.

¡Ay, por la Diosa! ―dijo el alfa entregándole un par de pantalones―. ¿Qué demonios sucede contigo? ¿Acaso eres un crío? ¿Todavía te afecta la luna llena?...

―A veces ―respondió Jace cuando Kane dejó de hablar―. Mi lobo interior es algo necio.

―¿Necio? ¡Estuviste a punto de saltar hacia la yugular de un hombre! ¡Si no hubiera intervenido…! ¿Qué rayos pretendías?

Jace no pudo disimular una expresión de sorpresa. Su cuerpo tembló y tuvo que tomar una honda respiración. Nunca antes el gran lobo negro atacó a otros lobos o personas, no desde aquella vez, cuando era un chico adolescente y se transformó por primera vez.

―No obedeciste. Eres el novato de la manada y en lugar de bajar la cabeza y seguirme, decidiste saltar, huir y esconderte como un perro. ―Agarró en sus grandes manos la cabeza de Jace, como si fuera un balón de baloncesto y la presionó contra la pared. Apretó los dientes con furia y siseó―: Me has avergonzado frente a mis lugartenientes, así que será mejor que me digas una buena explicación o te pondré en las manos de Millman para que te castigue y créeme que no te va a gustar…

Jace emitió un quejido de dolor, trató de defenderse pero Kane lo estaba sometiendo. El alfa era fuerte y lo estaba llevando al límite.

―¡No fue intencional!

Kane lo arrojó contra una de las paredes del depósito, una capa de polvo se levantó y cegó a Jace por un segundo, sintió el dolor de un puñetazo en el estómago que lo dejó sin aire tendido en el suelo.

―Siento desobedecer a mi alfa ―Jace se arrastró hasta que su mano tocó las botas de Kane, le costaba lo suyo, pero logró ponerse de rodillas y bajar la cabeza para suplicar―. No volveré a ofenderlo, mi alfa. Fue un error estúpido.

Jace levantó la mirada. Los ojos de Kane estaban brillando y reconoció en ellos el fuego del placer iluminando su rostro como si verlo humillado estuviera excitándolo. Entonces añadió:

―Mi lobo una bestia bastante torpe, siento haberle causado problemas a mi alfa y a la manada que me ha acogido.

―¿Y? ―preguntó Kane con una sonrisa triunfal.

―No merezco ser parte de la manada, pero trabajaré duro para que mi torpe lobo interior no vuelva a perjudicar a mis semejantes.

Kane agarró el cabello de Jace y tiró de él para levantar su cabeza y mirarlo a los ojos. Sonrió con satisfacción y después se abalanzó sobre él y lo besó intensamente.

Jace no se resistió al beso, había ofendido al alfa y no podía volver a repetir el mismo error. Mantuvo los ojos abiertos y sintió en su nariz el aroma concentrado de Kane, supo con facilidad que el licántropo estaba excitado.



Frank despertó de un sueño bastante placentero y refunfuñó porque se quedó dormido sobre el libro de texto y al despertar tenía la nuca hecha un nudo, por otra parte el sueño fue tan delicioso que despertó con una notable erección que necesitaba atención urgente en privado.

Alan no se quedó a dormir en la habitación, desde que comenzó a salir con una chica pasaba muchas noches fuera, no era nada serio, solo otro de sus tontos enamoramientos pasajeros. Frank sonrió al recordar que tenía la habitación para él solo y suspiró recostándose contra el espaldar de la silla y llevó sus dedos hacia la erección. Pensó en lo increíble que fue ese sueño húmedo con Jace sobre su cuerpo poseyéndolo de una manera insaciable.

Se relajó lo suficiente para volver a recordar el sueño y los dedos continuaron deslizando caricias suaves por el eje de su miembro. Apretó los labios sintiendo el golpe de calor en sus mejillas, la contracción en abdomen para mantener la posición adecuada, la viscosidad del presemen entre los dedos. Frank simplemente se dejó ir disfrutando de ese momento íntimo en el que cada pensamiento estaba destinado a Jace.

Lo pasó de maravilla, hasta que el golpe de pequeñas piedrecillas en la ventana de la habitación interrumpieron aquel encuentro entre la fantasía y el placer. Frank volvió a refunfuñar, dejó la comodidad de la posición en la que estaba para dar saltitos hacia la ventana, pues tenía los pantalones escurridos a la altura de los tobillos.

Jace hizo algunas señales con la mano y Frank abrió la ventana con indecisión; el viento del exterior golpeó sus mejillas arreboladas y Frank no pudo evitar sentir una sensación de malestar porque estaba haciendo un frío de mil demonios, su trasero comenzaba a enfriarse, no pudo terminar lo que comenzó y no tenía ganas de ver a Jace en ese estado.

Jace tomó impulso y dio un salto hacia la columna del pórtico de la casa de la fraternidad, sus pies tocaron una de las cornisas para impulsarse y trepar hasta la ventana de la habitación de Frank. Al verlo acuclillado en el marco de la ventana, Frank cayó sentado en el suelo debido a la impresión.

Jace silbó:

―Veo que me estabas esperando.

―No, estaba…

―No digas nada, el olor en tus manos dice mucho de lo que estabas haciendo.

El rostro de Frank ardió, realmente estaba en una posición vergonzosa. No tenía palabras para evadir el tema. Bajo la mirada y torpemente deslizó los dedos en la cintura del bóxer para subirlo. Jace se agachó frente a él y agarró sus manos.

―¿Quieres que te ayude con esto?

Frank miró los ojos verde esmeralda de Jace que brillaban en la oscuridad ardiendo en deseo. Asintió casi de inmediato porque ya no podía contener más su deseo por hacer el amor con Jace. Se quedó quieto sintiendo el aliento del joven contra su rostro y el calor de su boca en la suya.

Frank saboreó el beso. Había algo ahí que no estaba presente la primera vez; un aroma familiar que no era de Jace, sin embargo no se detuvo a pensar en eso, pues su pareja estaba introduciendo la lengua en su boca y la sensación era tremendamente placentera.

Frank dejó que Jace lo tumbara y disfrutó del cosquilleo provocado por los besos en su cuello. Tensó su cuerpo cuando su pareja deslizó la mano hacia el miembro y la erección regresó. Aceptó sus caricias y se perdió en las lamidas que comenzó a recibir en el pecho. Un ligero mordisco en el pezón hizo que le hirviera la sangre y que con desesperación usara las manos para aferrarse de su cabeza.

―Jace, por favor, por favor ―rogó desesperado por saciar su necesidad.

Jace continuó usando la mano sobre el eje del miembro de Frank. Sonrió ante su ruego y asintió antes de llevarlo a su boca. Frank no pudo reprimir el gemido de sorpresa y satisfacción, gimió desesperado por más, y acompañó el ritmo de la mamada de Jace con el movimiento de sus caderas.

―¡No! ¡No sigas! ―gritó Frank de repente.

―¿Quieres que me detenga? ―preguntó mirándolo a los ojos, sonriendo con algo de picardía.

―¡Sí! ¡Quiero decir no!

―Decídete Frank, puedo esperar un poco si no quieres continuar, esto es lo mejor que me ha pasado durante el día… ―Acarició el eje una vez más y le dirigió a Frank una hermosa sonrisa.

―Si quiero, pero si continuas usando tu lengua de esa manera voy a correrme en tu boca…

―Esa es la idea, cariñito. ―Un gesto taimado acompañó la sonrisa de Jace.

Frank se cubrió la cara con las manos y dejó caer su cuerpo sobre el suelo. Apretó los labios y volvió a sentir la succión. Gimió de nuevo, se retorció en el suelo y levantó la cadera, pudo sentir el roce de la frente de Jace contra su vello púbico, la sensación le produjo un cosquilleo placentero y gruñó cuando no pudo contenerse más.

Sus uñas lupinas rasguñaron el piso tablado, se sacudió ligeramente y tembló antes de que su cuerpo quedara laxo, tendido, con la respiración entrecortada y el pelo sudoroso.

Jace se saboreó y sonriendo con satisfacción se tendió a su lado.

―Tienes el poder de enloquecerme ―dijo Frank entre jadeos.

―Me alegra que así sea, es la mejor parte. ―Jace acercó su cara a la de Frank y lo besó suavemente.

Frank sintió el olor y sabor de su propio semen pero en lugar de sentir asco se excitó pensando en lo íntimo que resultó su pequeño encuentro.

No quería pensar en nada más que en Jace y la intensidad de su pasión. Al diablo con el examen que debía responder dentro de seis horas; al diablo con la primera clase del día, la práctica de vóleibol y la reunión para los preparativos de la fiesta de fin de semestre. Todo podía irse al infierno excepto él y Jace. Entonces recordó que tenía pendiente un olor por identificar y olfateó la cabeza de Jace con disimulo, hasta reconocer a quién pertenecía. 

―Si quieres, puedo seguir: tengo energía para rato. ―Jace se recostó sobre el pecho de Frank y comenzó a trazar con los dedos pequeños círculos sobre la piel blanca.

―Eso suena tentador. Pero antes, quiero que me digas porque tienes el aroma de Kane encima de ti.

―¿Uh? ¿Celosito?

―Curiosito ―dijo Frank burlonamente, disimulando las ganas que tenía de retorcerle el pescuezo a Kane si lo tuviera frente a él.

Sin perder un instante, Jace abrazó a Frank estrechándolo fuertemente contra su pecho.

―Kane es un alfa imbécil. No pienses en este asunto de su olor, le das más importancia de la que tiene. Ahora solo es un fragmento condenado a desparecer mientras el tuyo me reconforta y me llena de paz… Necesitaba esta paz.

Frank asintió. Entrecerró los ojos para que Jace no vea la manera en que los celos lo carcomían.

―Fue un mal día… Esta madrugada, antes del amanecer me transformé. No pude controlarlo, ni siquiera recuerdo qué estuvo haciendo mi lobo, pero lo que quiera que fue, dejó cabreado a Kane.

Frank se sentó rápidamente y le dirigió una mirada de preocupación a Jace.

―¿Cómo aquella noche? ―La expresión de Frank era de pavor.

―No, afortunadamente fue una transformación total.

―Tal vez tu odioso lobo solo quería salir a correr. Mi guía me dijo que los cambiaformas no podemos quedarnos cien por ciento en forma humana; el lado salvaje llama a la bestia salvaje. Los lobos necesitan correr y cazar, es parte de nuestra naturaleza.

―Dejo que corra dos veces por semana, sin falta, como lo recomendó mi guía. Estoy pensando que es debido a la presión: Exámenes finales en la universidad, el cambio de manada, las peleas territoriales, mi enfrentamiento con Bastian, las insinuaciones de Kane… Tal vez la bestia peluda se hartó y quería huir.

―O tal vez no reconoce la autoridad de tu nuevo alfa. ―Frank acarició las mejillas de Jace, quería animarlo y mostrar apoyo para que no se preocupara, aunque él mismo no estaba seguro; Jordan dijo una vez que ese lobo era un peligro para toda la comunidad porque estaba fuera de control―. Mi hermano me dijo una vez que los nuevos lobos se ponen algo ariscos cuando cambian bruscamente de territorio, es por eso que los alfa rara vez prolongan la bienvenida a un nuevo lobo. Kane no te ha presentado formalmente con su manada.

―Kane dice que es demasiado arriesgado hacer la bienvenida formal con un grupo de leones dispuestos a rasgar nuestra yugular, pero supongo que tienes razón, tal vez mi bestia peluda quiso hacer un reconocimiento del territorio. De todos modos descubrí que Kane se excita cuando tiene el control…

Frank levantó las cejas escuchando la narración de Jace, su expresión pasó del asombro al malgenio. Se mordió la lengua porque no quería presionar preguntando detalles. Cuando su pareja terminó de contar lo sucedido Frank frunció el entrecejo, nada de eso le había gustado. Decidió cambiar de tema porque no tenía nada que decir respecto a las excentricidades del alfa.

―Hablando de Kane, Paul encontró algo en los registros shifter...

Se levantó del suelo y se subió la ropa interior y los pantalones, después escarbó en el cajón del escritorio y sacó un pequeño sobre y lo entregó a Jace.

―¿Algo sobre el suero que mencionó Kane? ―preguntó Jace recibiendo el sobre.

―No, del suero no mencionan nada, seguimos buscando en el registro de supresores no oficiales; pero, según el archivo oficial, Imala Kane está muerta. ―Frank cruzó sus brazos y miró la expresión de extrañeza de Jace.

―¿Muerta? ¡Eso no fue lo que dijo Bastian!... Entonces, tenemos a una werewolf usurpando la identidad de la hermana de Kane. Si Kane está planeando tenderle una trampa a Bastian, usar el nombre de su hermana menor no tiene sentido.

―Según el registro oficial la chica falleció cuando era una adolescente. En el reporte hay una fotografía. Por cierto, no hay mucha información de la manada de Kane en el registro shifter, lo que me hace pensar que no es tan grande como pretende ser.

―Hay mucho movimiento en el depósito cerca de la mansión de Kane. Sus lugartenientes han estado entrando y saliendo del lugar. Creo que me llevó a la cabaña a las afueras porque no quería que me enterara de algo, por eso me dejó solo en medio de la noche.

―¿Crees que los niños de Bastian están ahí? ―preguntó Frank temiendo que se estuvieran metiendo en algo más grande de lo que podían controlar.

―No he detectado el olor de otros werecats alrededor de la mansión, pero todavía me falta memorizar el de todos los miembros de la manada de Kane.

Frank levantó una ceja mirando a Jace con incredulidad.

―Tengo olfato de rastreador ―Jace levantó los hombros y sonrió―. Puedo detectar y memorizar numerosos aromas en un largo rango de distancia superior a siete kilómetros cuando estoy transformado.

―¡Después de todo tienes un talento que Selene no pudo robarte! ―Frank estaba sorprendido por le revelación de Jace, la mayoría de werewolves tenían una media entre tres y cuatro kilómetros para rastrear un olor con precisión―. ¿Kane lo sabe?

―No, es un secreto familiar.

El corazón de Frank dio un vuelco, si Jace le estaba confiando ese secreto, significaba que confiaba en él como si se tratara de un miembro más de la familia.

―Es mejor así―. Frank acarició la mano de Jace para mostrarle su apoyo―. Cuanto menos sepa de ti, mucho mejor. Los rastreadores son muy apreciados en las manadas, y lo que deseas es que una vez termine este enredo puedas regresar a casa, no quedarte al lado de Kane.

Jace se acercó y abrazó la espalda de Frank. Comenzó a mimarlo hablándole de lo feliz que estaba al tener cerca a su pareja y lo mucho que lo quería.

―Si pudiera reclamarte…

―No hasta que las cosas se calmen en casa. Jordan ha convocado a los ancianos Graham y planea reunirse con sus otros hermanos. Paul dice que es solo cuestión de tiempo… ―Frank no quería halar con Jace de sus temores, cuando un alfa convoca a todos sus aliados solo puede significar una cosa: guerra territorial―. No es significativo, pero es un movimiento inusual en esta época del año. No creo que Jordan planee organizar una pelea territorial teniendo en cuenta los últimos diez años y la estima que el consejo werewolf tiene hacia Natasha Rothwyn, pero es seguro que algo anda tramando… Si las cosas se ponen feas entre las dos manadas de Winter Hill, solo me alegrará saber que estás con Kane. Hace tiempo que Jordan quiere decorar la sala con tu cabeza.

―Pelea territorial aquí, pelea territorial allá. ¡Nada de esto tiene sentido!

―¿Te quedarás a dormir aquí?

―Me encantaría, Bebé, pero debo volver a la casa de Kane. ―Jace subió el cierre de su chaqueta y se sentó en el marco de la ventana. Le lanzó un beso a Frank y le regaló un guiño―. ¡Cuídate! ¡Eres el ser más importante para mí en todo el mundo!

―Tú también Jace…

Jace saltó. Cuando Frank se asomó en la ventana, solo vio la sombra rápida del cambiante moverse con agilidad por la calle, saliendo del complejo residencial de las fraternidades. Frank suspiró antes de tomar una ducha y después, cuando su cabeza tocó la almohada se quedó dormido.



Kane estaba esperando dentro de la habitación, tenía cara de mal humor cuando Jace llegó. En cuanto lo vio entrar por la ventana comenzó con una larga retahíla acerca de las normas en su casa y los motivos por los que no debía estar a fuera durante la noche.

Había transcurrido más de una semana después del evento en la cabaña. De Bastian y los otros wereleons no tenían noticias. Jace escuchó en silencio el regaño de Kane, sintiéndose como si fuera un niño pequeño y de pronto el alfa dijo:

―Entiendo cómo es eso de las hormonas y el deseo instintivo de ir a follar con tu pareja del destino, pero, ¿podrías dejar de empotrarte a Frank y concentrarte en lo que te he pedido?

―¿Empotrarme a Frank? No, así no fue como…

―No es bueno mentirle a tu alfa. Especialmente cuando el olor te delata a kilómetros, hueles a él, a almizcle, babas y semen… ¡Ve a ducharte, hablaremos después!

Jace bufó y obedeciendo tomó la toalla y se dirigió al baño. Realmente no creía apestar tanto, había tenido cuidado de que el fluido de Frank no chispeara fuera de su boca, pero Kane, con un olfato más experimentado lo había pillado todo.

Más tarde, desayunó a toda prisa y se marchó a la universidad. Después de presentar un examen de matemáticas escuchó que la siguiente clase en su lista fue cancelada porque el maestro estaba enfermo, así que decidió regresar a la mansión de Kane con la firme intención de escarbar a ver que podía pillar sin ser visto por Roger o cualquiera de los otros lugartenientes.

Lo primero que percibió en el ambiente fue el olor a sangre fresca. No era sangre humana, la sangre humana tiene un olor metálico un poco más fuerte y sales, además de otros nutrientes provenientes de la dieta del difunto, el olor que percibió era sangre de algún herbívoro.

Rodeó la mansión de Kane y saltó por la parte posterior de la verja para buscar un camino más cercano hacia el cobertizo. Las hojas secas chasquearon bajo sus pies. Jace no se movió, contuvo la respiración y agudizó el oído por si escuchaba a los otros acercarse.

No hubo nada, así que avanzó. Era el momento perfecto para averiguar qué estaba escondiendo Kane en el cobertizo.

Dio un salto para impulsarse y trepar sobre el techo. Se arrastró cuidando no hacer ruido y se detuvo cuando escuchó voces.

―A Kane no le gusta que fumes.

―Y a mí no me gustan sus camisas a cuadros… ¿Qué haces afuera, Andrew?

―Solo quería mear. En cuanto a la chica, no es un peligro ya que duerme como bebé. Kane le puso mucho sedante, como si tratara de dormir un caballo. ¿Crees que la ha dejado en coma?

―Se merece eso, y más, tuvo suerte de que la atrapáramos a tiempo. A Miller le hubiera gustado capturarla y llevarla a rastras ante el consejo.

Miller. Era la segunda vez que Jace escuchaba ese nombre. Tragó saliva y continuó escuchando, la conversación comenzaba a ponerse interesante.

―No confío en ese mordido. Además… ¿hueles eso, Andrew?

―Una ardilla…

―No, imbécil. Es algo más que una ardilla.

―Pues discúlpame, Millman, algunos no tenemos la habilidad de rastreo que posees.

―Es el cachorro nuevo. La mascotita de Kane, su aroma está mezclado con otro, pero es fuerte, cercano… Muy cercano. ―Hizo una señal a su compañero para rodear el lugar.

Jace volvió a arrastrarse sobre el tejado. Escuchó las pisadas de uno y otro; las voces y la puerta del cobertizo abriéndose y cerrándose ruidosamente. Finalmente Andrew dijo:

―No hay nada. Ya rodeamos dos veces el puto cobertizo, revisamos la jaula y buscamos en los alrededores y no hay nada. Estás paranoide Millman. Quizá necesitas echarte la siesta que siempre tomas a esta hora del día.

―No. No voy a dormir, Kane dijo que no despegara un ojo y eso haré.

―Termina de fumar ese cigarrillo, iré a mear…

Jace aprovechó el momento para levantar una de las tejas y saltar hacia el interior del cobertizo.

El lugar estaba oscuro, algunas herramientas colgaban ordenadamente en las paredes,  había una oveja muerta sobre una mesa de madera que había sido devorada parcialmente. Jace reconoció el aroma de Kane y sus chicos en el cadáver del animal. Su olfato captó con rapidez la presencia de otro aroma werewolf. Dirigió la mirada a una trampilla ubicada bajo la mesa, la levantó sigilosamente y se deslizó por ella antes de que Millman o Andrew entraran de nuevo en el cobertizo.

Lo primero que vio fue la jaula. Una gran estructura de barrotes de acero reforzado. Eso no era novedad, todos los alfa deben tener una jaula con la capacidad para contener un shifter en estado salvaje.

Dentro de la jaula había una mujer sentada tranquilamente en el suelo. Ella se quedó mirando fijamente a Jace.

―Debes ser el novato. Mírate, eres un cachorro muy joven e inexperto de la vida… Deberías marcharte, huir, vete muy lejos. No tengas miedo, sólo corre sin mirar atrás… Es lo que haría si estuviera en tu lugar.

―¿Quién eres? ―preguntó titubeando.

―Ja. ¿Jett no te ha hablado de mí, verdad? Él nunca habla de mí. Deja que me presente, me llamo Imala Kane, la hermana menor del alfa Kane.

Jace volvió a observarla, no tenía mucho parecido a la adolescente de la fotografía del expediente que estuvo revisando. Se preguntó si se trataba de una impostora, posiblemente por esa razón el alfa la tenía apresada en la jaula. Ella se acercó a los barrotes y los sacudió varias veces.

―Sigue mi consejo niño, veo fuego en ti. Un fuego abrazador que a Kane no va a gustarle. Si no te marchas terminarás como yo, encerrada para siempre tras estos barrotes.

―Tuviste que hacer algo muy malo para que tu propio hermano te encerrara tras esos barrotes. ―Jace la miró a los ojos, no le temía, aquella mujer no tenía segundas intenciones. Ella levantó los hombros sin decir palabra y él añadió―: Por ejemplo, traicionar a la manada yendo con Bastian…

―¿Conociste a Bastian? ―Ella saltó hacia adelante y sus manos volvieron a aferrar los barrotes de la jaula.

―Fue él quien me habló de tu existencia.

―Bastian debió seguir mi consejo y marcharse con su gente para no terminar como los otros. Intenté ayudar, pero desde aquí es imposible.

―¿Por qué ayudar a Bastian traicionando a tu hermano? ―preguntó Jace con mucho interés.

―Porque Jett Kane ha traicionado a toda la especie shifter. No es digno de ser nuestro alfa, debe ser derrocado. Pero su presencia en la manada es fuerte, ningún miembro de esta manada me apoya, me consideran demente, una paria, una vergüenza.

―Háblame de los niños.

―Cuando Bastian y su gente llegaron a esta parte de Alaska estaban asustados, huyendo de la persecución y el caos que se desató luego de la guerra shifter. Los werecat fueron el último grupo en organizar su exilio. Aludiendo las leyes de hospitalidad de nuestro mundo, Kane permitió que se montaran un campamento y se quedaran no muy lejos de aquí… Luego atrajo a los niños con engaños y los entregó a uno de los laboratorios.

―¡¿Cómo?! ―Jace quedó sorprendido e intentó hacer más preguntas, pero no podía conectar ideas. Involucrar a los shifter en investigaciones científicas era considerado peligroso porque los ponía al descubierto, los dejaba vulnerables a las atrocidades humanas.

―Para desarrollar un suero. Jett dijo que el esfuerzo valía la pena, el suero salvaría miles de vidas al unir nuestro ancestral don regenerativo con la fuerza retroviral de los werecats. Él cree que el suero será capaz de sanar enfermedades como la epilepsia lupina o la lupinoencefalitis vírica. Hubiese sido el mayor logro científico para nuestra especie, si mi hermano no se hubiera aliado a Miller.

Kane había mencionado que el suero era un supresor de cambio experimental, pero el panorama que mostraba Imala era totalmente diferente. Jace dio un paso hacia atrás tratando de organizar las piezas en el rompecabezas. La mujer continuó hablando:

―Por si no lo sabes, Miller trabaja para La Cruzada…

Más malas noticias”, pensó Jace, La Cruzada tenía una reputación sin precedentes en la historia de los cazadores, se atribuyeron la extinción de la raza lupina moon river, eran hombres entrenados para no mostrar piedad, fueron la última organización en firmar el acuerdo de paz con los shifter.

―Jett me atrapó, me mantiene sedada, cuando puede usa todo tipo de torturas para que deje de ayudar a Bastian. Quiere quebrar mi voluntad para que deje de hacer lo correcto.

―¿No pidieron ayuda al Concilio Shifter?

―Lo intentamos, pero Jett movió todas sus influencias. Para el resto de la comunidad werewolf estoy muerta… A Bastian lo están buscando, le tendieron una trampa, y de hay una caza de sangre declarada en su contra. Si lo atrapa el Concilio, ¿Qué crees que vaya a suceder?

―¿Por qué me estás diciendo todo esto? ―preguntó Jace mirándola a los ojos.

La mujer se acercó a los barrotes y tocó con sus dedos el hombro de Jace. El joven sintió el frío de sus dedos traspasar el algodón de su camiseta gris e instintivamente tomó entre sus tibias manos la mano de Imala Kane. Ella parecía enternecida y una lágrima rodó por su mejilla antes de seguir hablando:

―Porque eres diferente de todos los Kane. Eres el hijo de Natasha Rothwyn, una alfa que inspira sabiduría y respeto entre los werewolf, tú sabes lo que es correcto. Por eso viniste a este lugar, porque quieres respuestas… Yo… Yo… No tengo manera de ayudar a Bastian, no mientras esté encerrada en la jaula, pero puedes ir con él y advertirle… Jett quiere recuperar el suero y las cosas se van a poner muy feas. Los cazadores ya llegaron, justo ahora hay mi hermano está reuniéndose con Miller para ultimar detalles. Barrerán toda la ciudad, incluyendo los ejes neutrales, no dejarán un solo cambiaformas vivo. Solamente la manada Kane prevalecerá.

―Si los Cruzados inician una limpieza, podría desatarse una nueva guerra. ―Jace mordió su labio inferior y sacudió la cabeza. Pensó en Frank y los otros, ellos estaban en el campus donde había un mínimo de neutralidad. ―¿Cuándo, Imala? ¿Cuándo comenzarán la limpieza?

―Necesitan recuperar el suero. Dile a Bastian que debe entregarlo para calmar los ánimos de Jett y los otros… Entonces podremos rastrearlos hasta el laboratorio y encontrar a los niños. ¡Por favor!... Eres la única esperanza que tengo… ¡Por favor!

―No sé dónde está Bastian… Hace semanas no se conoce su paradero o el de su gente.

―Creo que sé dónde se ocultó. Te daré indicaciones y entonces…

―No hay tiempo, Millman y Andrew se acercan. ―Jace olfateó y buscó con la mirada un lugar donde ocultarse.

Imala se sentó en el catre y agarró su cabeza con ambas manos.

Jace tragó saliva, observó la forma de la jaula, escuchó los pasos arriba, sobre sus cabezas. Ellos trataban de moverse sigilosamente para atraparlo. Jace miró a su alrededor, en la pared, tras una cortina colgaban algunas herramientas que no eran simples instrumentos de granjero, algunas olían a sangre fresca y miró de reojo a Imala imaginando las cosas atroces por las que debió pasar. Entonces, tomó una hoz y una llave para tuercas.

―Imala, ayúdame… No tenemos tiempo. ―Jace abrió la jaula y tomó la mano de la mujer―. ¡Vamos a cambiar de lugar!

―Estoy cansada… No puedo hacer esto sola. Ellos son dos, ¿cómo crees que voy a enfrentarlos? ―Ella se acercó a la pared y tomó un látigo, entonces susurró―. Millman es pura fuerza bruta; Andrew es un novato.

Imala usó el látigo para tender una trampa en la escalera. Jace se ocultó tras una de las columnas. Primero descendió Andrew y rodó por la escalera. Millman fue un poco más precavido, bajó convertido en un ser antropomorfo. Jace estaba esperándolo y mientras los dos se enfrentaban con garras y colmillos, Imala saltó sobre Millman  y calvó una hoz en uno de sus ojos.

El sujeto trató de aguantar el dolor mientras apretaba el cuello de Jace con una mano e intentaba protegerse de Imala con la otra. Finalmente la mujer consiguió clavar de nuevo la hoz en el antebrazo logrando que tuviera que soltar presa.

Jace cayó al suelo y mientras trataba de recuperar el aliento vio el cuerpo tendido de Andrew en el suelo. Imala le había rajado la garganta con la hoz y un charco de sangre comenzaba a esparcirse.

Millman cayó a su lado, con la hoz clavada en medio de los ojos. Jace miró con incredulidad el rostro de Imala.

―¡No había necesidad de matarlos!

―¿Nunca has estado en una guerra, cachorro?... ¡La sangre corre como ríos y prefiero que sea la de ellos, no la mía!

―Pensé que sola no podrías contra ellos, pero veo que sabes cuidarte muy bien.

―No hubiera  podido si no hubieras distraído a Millman, eres un encanto. Ahora, sígueme… ¡Tenemos una manada de leones que salvar!

―Cuando comenzó el día no tenía planeado convertirme en desertor. ¡Kane va a declarar una caza de sangre! ¡Va a matarme!

―¡Deja de pensar como un omega asustadizo! ¡Todo va a salir bien!... ¡Confía en mí! Vamos a convencer a Bastian para que le devuelva el suero a Jett, voy a curarme de toda esta mierda, salvaremos a los indefensos leoncitos, y regresaré para retar a Jett y recuperar mi lugar en la manada. ―Miró a Jace a los ojos y le obsequió una sonrisa llena de valentía y esperanza―. Voy a lograr todo eso, cachorro, porque tengo la ventaja que Jett no tiene, soy una puro alfa.

--CONTINUARÁ--

2 comentarios:

  1. Quiero maaas, realmente me encanto, mucha creatividad actualiza pronto porfis.

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    1. Muchas gracias por leerlo, sí, ya estoy trabajando en el siguiente capítulo

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