―4―
Olía a carne a la parrilla y papas al
horno. También a diversas especias. Frank se saboreó y lentamente abrió los
ojos.
Las pupilas se movieron de un lado a
otro explorando. Lo primero que vio fue un techo extraño, una pared
desconocida. Olfateó para orientarse, no pudo reconocer los aromas a los que se
había acostumbrado.
Se sentó y entonces cayó en la cuenta
de que se encontraba desnudo, bajo una sábana azul pastel y que un brazo fuerte
rodeaba su cintura.
―A fin despiertas ―susurró el hombre
a su lado, uno bastatne atractivo, y también desnudo―. Comenzaba a preocuparme
que...
―¿Dónde estoy? ―preguntó observando
al desconocido con expresión confundida―. ¿Quién eres? ¿Por qué…?
―Calma amigo, me llamo Jett Kane.
Estás en mi casa. Tus amigos te trajeron porque fuiste herido por los were de
la manada de leones que…
―¡Veo que el paciente por fin ha
despertado! ―dijo un hombre de aspecto maduro entrando en la habitación―. ¡El
desayuno está listo, Kane!... En cuanto a nuestro paciente, traeré agua mineral
y el complemento vitamínico; después de tres días con fiebre el cuerpo necesita
hidratarse adecuadamente.
―¡Tres días! ―Frank sacudió la
cabeza, lo último que recordaba era haberse metido en la cama temprano porque
tenía escalofrío, jamás pensó que el rasguño de una de esas shifters lo hubiera llevado a ese cuarto
desconocido entre extraños, con suspicacia miró a Kane―. ¿Era necesario dormir
desnudos?
―Si la temperatura desciende
repentinamente y la hipotermia comienza a ser un problema, nada como el calor
de la piel contra la piel, ―respondió el hombre maduro abriendo las cortinas―.
Kane es algo testarudo, dijo que no se rendiría hasta curarte. Además para un moribundo
el contacto físico directo con un biáidh
es la mejor manera de…
―Roger, ve a llamar a Rothwyn, dile
que su amigo está completamente fuera de peligro ―dijo Jett saliendo de la
cama, acabando así con la charla.
El hombre asintió y salió rápidamente
de la habitación. Frank miró de reojo a Jett, quien paseó desnudo por la
habitación hasta encontrar una bata. Frank se deleitó observando el cuerpo
atlético del cambiaforma, lamentó no haber estado en sus cinco sentidos cuando
se metieron desnudos en la cama. Al parecer Jett se había comportado como todo
un caballero y no se aprovechó de las circunstancias, y él tenía que estar
agradecido por eso y porque le había salvado la vida.
―Gracias. Por usar tu don sanador con
alguien que no pertenece a tu manada, sé que los lobos biáidh rara vez permiten que…
―No lo hice por ti ―respondió de
manera cortante sin dirigirle la mirada―. A quien debes dar las gracias es a tu
amigo Jace Rothwyn, se nota que te quiere mucho. Lo suficiente para aceptar mis
condiciones.
Frank sacudió la cabeza. No quería tener
nada que ver con Jace, era demasiado tener que evitarlo para no caer en la
trampa del destino, ser compañero de alguien que es odiado por la manada Graham
no es nada agradable. Pensó que si evadía la relación con Jace, lograría
mantenerse fuera de los problemas. Pero al parecer las cosas no salieron como
él planeó.
―¿Qué condiciones? ―preguntó con
desconcierto saliendo de la cama.
―A cambio de tu salud, él vendrá a vivir
un tiempo conmigo. Espero que eso no cambie lo que quiera que haya entre
ustedes…
―Ah… ―Su voz salió con un dejo de
decepción, pero trató de recuperar el autocontrol de manera inmediata―. No
tenemos el tipo de relación que estás imaginando…
―Lo sé. No hueles a él. No te ha
reclamado, pero le interesas.
―Es unilateral. No tengo intereses
sentimentales hacia Jace Rothwyn.
―Eres un mal mentiroso. No te
enseñaron que para mentir debes relajar todo tu cuerpo... Así tu ritmo cardiaco
no te va a delatar, especialmente cuando vas a mentir en la cara de un alfa. Sé
que no te gustó saber que Jace ha aceptado venir a vivir conmigo.
―No quiero deberle favores a Rothwyn,
mi manada y la suya son rivales y no tengo ganas de jugar a Romeo y Julieta. Si
te gusta y quieres adoptarlo como nueva mascota, no es asunto mío.
―Eso es cierto. Estuve investigando,
parece que sus manadas tienen problemas territoriales. Como sea, no es asunto
mío, solo quería advertirte. Tu chico Rothwyn me ha dejado impresionado, será
un buen elemento en mi manada, por eso, quiero que te apartes del camino.
Lo dijo con tono de voz amenazante.
Frank no respondió de inmediato, pero tragó duro y bajó la mirada. No era
ningún tonto, sabía las reglas, Kane era un alfa experimentado mientras que él
era un beta, huésped en aquella casa, no tenía caso mostrarse desafiante.
―Agradezco que me hayas devuelto la
salud, me agrada que seas sincero, pero si te gusta Jace Rothwyn, no debes
pedirme que salga del camino, a quien debes pedirle eso es a su madre.
―Natasha Rothwyn es una alfa
formidable, pero está lejos de su cachorro. No representa un peligro real para
nosotros. Mientras que tu… Estás demasiado cerca…
―No me iré hasta terminar los
estudios.
Jett Kane le dirigió una mirada llena
de reprobación, no era lo que quería escuchar. Después simplemente sonrió.
―Haré que Jace se olvide de ti.
‹‹Me
gustaría verte intentarlo, un lobo jamás olvida a su pareja destinada››,
Frank le devolvió la sonrisa manteniendo esas palabras en mente―: Si lo logras
me quitarás un peso de encima.
Jett Kane dejó la habitación y Frank
se estremeció. Se sentó en la cama y se quedó pensativo. No le gustaba el aura
de Kane y cuando a un beta de raza wendigo no le agradaba un aura significa que
debe tener cuidado.
Tuvo mucho que agradecer en la tarde,
cuando dejó la casa de ese alfa y regresó a los dormitorios de la fraternidad.
―¿Por qué lo hiciste? ―Frank miró a
Jace a los ojos.
Se habían encontrado camino a la
biblioteca. Aparentemente por coincidencia, lo cierto es que Frank estuvo
ansioso por conocer los detalles del pacto entre Jace y Kane.
―Estabas retorciéndote de dolor y ardiendo en fiebre; mi alma
se estaba despedazando con cada uno de tus quejidos y no quería dejar que
murieras sin agotar todas las posibilidades. ―Jace mantuvo los ojos fijos en el
rostro de Frank, alargó la mano para acomodar un mechón que había caído en la
frente de él y cubría uno de sus preciosos ojos.
Frank dio un paso atrás, anonadado
por la proximidad del contacto físico. Su espalda chocó contra el poste de
alumbrado público. Mo entendía el remolino de sensaciones que recorrían su
espíritu, de repente estaba eufórico al tiempo que sofocado, de modo consciente
pensó en huir para alejarse, pero instintivamente se quedó quieto, observando
los brillantes ojos claros de Jace Rothwyn.
―En ese momento no pensé muy bien en
las consecuencias, solo quería que tu dolor desapareciera. Sé que todo lo que
ha ocurrido desde que encontramos a esa chica muerta ha sido extraño. Estamos
en medio de una pelea territorial que no es la nuestra. Haber puesto tu vida en
riesgo me hizo caer en cuenta de que no puedo simplemente quedarme con los
brazos cruzados.
―No es nuestra lucha. Acordamos cuidarnos
entre nosotros y mantenernos al margen de este conflicto.
―Ellos cruzaron el límite de mi paciencia
cuando nos emboscaron y te hirieron. Somos werewolves,
como especie debemos unirnos cuando otros nos amenazan.
―Sí, pero unirte a la manada de Kane… Una vez
que aceptas dejar tu manada de cría para unirte a unos extraños, no hay retorno.
―Lo sé. Pero aún somos tan jóvenes. No te
preocupes por mí. Ahora cambia esa expresión. Todo saldrá bien: Lo prometo.
La expresión de Frank cambió a una de
mayor determinación, sus piernas dejaron de temblar después escuchar las
palabras sinceras y llenas de confianza de Jace. Quería a ese were para él. Cuando lo miró a los ojos
y vio los destellos del sol de la tarde reflejándose en los mechones rizados y
desparpajados de Jace; sus sentimientos experimentaron una metamorfosis y
comprendió que no podía seguir retrasando lo inevitable.
Frank cerró los ojos, la tensión de su cuerpo
dio paso a la relajación total y una sensación de calor se fue apropiando
lentamente de su piel y sus sentidos. Lentamente dejó que sus manos, que antes
estaban contra el pecho de Jace, descendieran hasta acomodarlas en su cintura y
ansioso por tener más de él que esa aproximación limitada dio un paso hacia
adelante para juntar sus cuerpos y levantó sus pies para apoyarse en puntas y
con avidez buscó aquella boca que desde hacía tanto tiempo deseaba besar y lo
besó.
Fue un acercamiento torpe, los labios
se rozaron y poco a poco se unieron, las bocas se abrieron para compartir nuevas
sensaciones físicas. Frank quien al comienzo estaba indeciso y temeroso por lo
que podría suceder, se quedó con la mente en blanco, su corazón galopando cual
caballo salvaje, y de pronto las dudas se despejaron como si acabara de recibir una revelación
divina: supo que no podría pasar el resto de su vida sin Jace Rothwyn.
Cuando sus labios se separaron, Frank
se aferró a Jace recostando su rostro contra el pecho firme.
―¿Ahora estás convencido de que estamos
destinados, Frank?
―Desde el primer momento en que nos miramos a
los ojos.
―Entonces, ¿por qué me has rechazado todo este
tiempo?
―Nuestras manadas se odian. Cuando una pareja
destinada se encuentra en esas condiciones, uno se convierte en el talón de
Aquiles del otro. No quiero eso para ninguno de los dos. Eres el hijo de
Natasha, y Jordan podría sacar ventaja de esta situación.
―Mmmm…
No pensé en eso. No pienso en nada
cuando estoy cerca de ti.
―No digas cosas tan cursi o comenzaré a
arrepentirme por dar este paso.
―Pienso que por el bien de los dos tendremos
que mantener esto en secreto, hasta que llegue el momento en que podamos estar
juntos sin preocuparnos por la opinión de Jordan y Natasha.
―¿Crees que sea posible, Jace? Estamos en el
ojo del huracán.
―Confía en mí… Ahora, ¿podrías dejar de
masajear mi culo? ―dijo Jace manteniendo una amplia sonrisa.
―¡Oh! ¡Sí! ―Frank se ruborizó y mordió su
labio inferior, continuó abrazado a Jace, sintiendo que el calor del cuerpo de
él pasaba al suyo en medio de la ropa, era una sensación extraña, pero
poderosa, Frank intentó concentrarse y regresó al tema principal de su
conversación―. ¿Tienes algún plan en mente, verdad?
―Ya se me ocurrirá algo. Lo importante, es tu
salud. Y los exámenes finales, mi padre va a matarme si repruebo, espero que
Kane no interfiera mucho con los estudios… Ahora debo terminar algunas tareas
antes de empacar.
―¿Vas a marcharte a la casa de Kane tan
pronto? ―preguntó escuchando el latido acelerado del corazón de Jace.
―Fue parte del trato. Me encantaría asegurarte
que puedo ganar más tiempo, pero Kane quiere que todo se haga de manera rápida…
Y… Oye, Frank, en serio, no puedo pensar si no quitas tus manos de mi trasero.
―Intento quitarlas, pero ellas se resisten…
¿Qué puedo decir?, tienen voluntad propia ―dijo Frank sonriendo con coquetería.
―¡Eres un chico travieso! ―Jace besó la
mejilla de Frank y después acarició su labio inferior―. Me estás volviendo
loco, pero tenemos que ser cuidadosos, ¿lo recuerdas?
―Aplastante y odiosa realidad.
Frank se apartó de Jace con un suspiro de
derrota. Le hubiese encantado darle una probada a su pareja en ese instante.
Tocar todos esos músculos con sus propias manos sin que la ropa le estorbara y
entregarse completamente a él. No solía mostrar mucho interés en las aventuras
sexuales, en realidad se consideraba tímido y torpe para tomar la iniciativa en
los asuntos que involucraran intimidad. Pero el contacto con Jace despertó en
él las ganas de coquetear y dejarse llevar por los impulsos.
―Pronto tendremos tiempo para hacer todo eso
que estás pensando ―susurró Jace en su oído provocando que cada fibra del
cuerpo de Frank ardiera en deseo. Le dio un beso en el cuello y tocó con el
dedo índice la punta de su nariz al tiempo que le obsequiaba un guiño de su ojo
derecho.
Y así se separaron.
-.-.-
Jace cargó una pequeña maleta sobre su hombro,
se consideraba así mismo un hombre práctico y solo cargó con lo indispensable.
Mientras se preparaba para dejar la casa de la fraternidad estuvo pensando en
las alternativas para solucionar el problema en que se había metido.
Sabía que no sería fácil engañar a un lobo
experimentado como Kane, pero al final concluyó que mientras no conociera los
planes del alfa no podría hacer el siguiente movimiento.
Alan, Frank y Peter prometieron mantenerse en
el campus y los dormitorios universitarios. Jace estaba seguro que los shifter
león no atacarían a los jóvenes si estaban rodeados de humanos en un punto
neutral. Steve se comprometió a mantener un ojo sobre ellos y también buscaría
información de Bastian y su manada de fieras. Eso dejó un poco más tranquilo a
Jace, quien se preguntó cuál sería el siguiente paso.
La casa de Kane resaltaba de otras por su
forma victoriana, algo gótica y vieja, era la típica casa con una verja alta de
metal ruidoso, un ante jardín bastante bien cuidado y un pórtico como el de las
películas clásicas americanas. Jace olfateó el ambiente y pudo distinguir el
inconfundible olor de los hombres lobo, un aroma fuerte, salvaje, animal.
Cuando Roger abrió la puerta, Jace sonrió y
agitó la mano para saludar con frescura. El hombre le dirigió una mirada seria
y fría, hizo espacio para dejar que entrara en la casa y de inmediato cerró la
puerta.
―Jett está esperándolo, desde hace una hora.
Deme su equipaje, lo llevaré a su habitación.
Jace entregó la maleta, sin dejar de sonreír
miró a su alrededor.
―¡Este lugar sí que es cómodo! ―Se sentó en el
sofá y balanceó su cuerpo probando la suavidad del asiento―. Es una buena
cojinería, los que hay en casa de mi madre son muy antiguos y los de la casa de
la fraternidad ya están muy desgastados.
Roger juntó las cejas, obviamente no estaba
nada contento con la presencia de Jace, hizo una profunda respiración y con voz
serena, pero cortante, dijo:
―Le avisaré a Jett Kane que usted acaba de
llegar.
Jace no respondió, se agachó para tomar un
bowl de cristal que decoraba el centro de la mesa y que estaba lleno de dulces.
Se entretuvo tratando de leer en voz alta la envoltura de uno de ellos, estaba
escrita en un idioma extranjero, posiblemente ruso o sueco, algo con letras
escritas del revés. Cuando Roger se marchó dejó el bowl en su lugar. Había
decidido jugar al universitario tonto para despistar, al menos mientras
aprendía las costumbres de esta manada y Steve reunía información de los
leones.
―¿Te gusta mi casa? ―Preguntó Jett Kane
entrando en la sala de estar. Jace sonrió y asintió, Jett parecía estar
complacido con su llegada y tendió su mano para saludarlo apropiadamente―.
Bienvenido.
―Gracias. Tiene una bonita casa victoriana, me
siento como en una de esas películas de fantasmas. ¿Seguro que no está
encantada?
―Por supuesto que no. La única presencia
sobrenatural en este sitio es la nuestra. ―Kane tomó asiento en el lugar más
importante, junto a la chimenea―. Sé que te has preguntado por qué elegí que te
quedaras conmigo a cambio de salvar a tu amigo.
Jace asintió fingiendo una expresión de
sorpresa, sabía que Kane era un alfa curtido y la noche en que recurrió a su
ayuda fue directo respecto a su proposición, por eso el inicio de la
conversación correspondía a lo que esperaba de ese carácter.
―Sabes que estamos defendiendo nuestro
territorio, desde que la guerra shifter terminó nuestro territorio se ha visto
amenazado por toda clase de cambiaformas que han elegido Alaska como nuevo
hábitat. Hemos tenido… bajas. Ya sabes cómo son estas peleas territoriales, una
vez que inician no hay manera de saber cómo y cuándo terminarán. Cuando
llamaste a mi puerta vi determinación en tu mirada y supe que debías formar
parte de los míos.
―¿En serio?... ¡Me halagas! ―respondió Jace
con expresión inocente.
―Me tranquiliza que pienses así. Pensé que
estarías molesto por haberte puesto esa condición para salvar a tu… amiguito ―dijo usando un tono despectivo
para referirse a Frank―. Por un momento creí que no cumplirías tu palabra.
―¿Y perderme la oportunidad de pertenecer a
una manada antigua y respetable? ―Jace volvió a jugar con el bowl sin perder
esa expresión cándida―. No tenía que pensarlo dos veces. Es un “todos ganan”, Frank recuperó su salud,
ganaste un miembro para tu manada y yo… bueno, ahora tengo una excusa para no
regresar con mi manada.
―Escuchar eso me tranquiliza. Escuché que tu
madre tiende a ser un poco, sobreprotectora… No lo tomes a mal, pero quería
investigar un poco sobre ti. Lo que me dijiste sobre tu manada de crianza
despertó mi curiosidad.
―¿Y te apresuraste a confirmar cada una de mis
palabras? ―preguntó Jace con algo de tensión―. Entonces, ¿qué tanto sabes
acerca de mí?
―Eres el hijo de una alfa inteligente que ha
elevado el estatus de su manada, en veinte años de liderazgo ha logrado sacarle
el brillo y quitarse de encima el estigma sanguinario que dejó tu abuelo, el
gran Ed. Natasha Rothwyn ha sido vista por el consejo werewolf con buenos ojos, algunos ancianos esperan que cuando
termine su ciclo se una al consejo. Lo que nos lleva a tu hermana y su
potencial para suceder a tu madre en el liderazgo. ¿Selene? ¿Cierto?... Dicen
que es una werewolf perdh con muchas habilidades, dominó su transformación a
temprana edad, y ha mostrado genialidad pura, incluso se graduó con honores en Hardvard…
En cuanto a ti, bueno, eres raro… No mostraste ningún tipo de habilidad hasta
los dieciséis, no parecías encajar entre los licántropos de tu familia, y hubo
rumores de que eras un cachorro humano hasta que una noche tu lobo interior se
salió de control, a partir de entonces has estado en la cuerda floja. La manada
Rothwyn no te aprecia lo suficiente, los ancianos del territorio te desprecian,
el líder de la manada Graham te quiere ver muerto y tu madre te sobreprotege
tanto que se negó a enviarte a una universidad fuera del estado. También
rumoran que eres demasiado… bruto.
―Y pese a todas esas debilidades, quieres que
forme parte de tu manada.
―Si Selene estuviera aquí me hubiera
interesado, dicen que tiene habilidad para ver bajo la piel de los demás, es
una lectora de almas. Un don bastante apreciado entre los Perdh. Sin embargo,
mi manada tiene mayores preocupaciones, y necesito fuerza bruta, tu fuerza
bruta, la que tiene bien guardada tu bestia. No mentiré, deseo ver todo ese
potencial en acción.
Jace tragó duro y bajó la mirada. Hasta él
temía de la fuerza de su lobo interior, pese a que Nathan y Terrance se
encargaron de enseñarle unos cuantos trucos para mantenerlo a raya, además, si
Kane sabía tanto sobre su bestia, significaba
que había un soplón entre los Rothwyn, en otras palabras alguien había
traicionado la tradición silenciosa de la manada.
―Creo que te informaron mal. Mi bestia
interior no es tan bruta… Es igual que la de otros betas. El potencial del que
hablas, posiblemente es bastante corriente. No tengo ni la mitad de habilidad
que mi hermana, y mi padre dijo que si no fuera por el tamaño de mi cuerpo y la
falta de marcas, fácilmente pasaría por un omega.
―Solo están viendo con los ojos y no con los
otros sentidos. Puedo sentirlo corriendo dentro de ti: fuerza pura, animal,
instinto. Hasta tu aroma es diferente del resto, y el aroma dice mucho de un
lobo. Has vivido engañado todo este tiempo Jace. Natasha Rothwyn te
sobreprotege porque no quiere que eleves ese potencial. Pero ahora eso es
historia, serás uno de los míos y llegarás muy lejos, quién sabe, podrías llegar
a ser mi mano derecha.
Jace sonrió asintiendo, pero la última frase
de Kane había encendido todas las alarmas en su mente.
Le asignaron una habitación en la segunda
planta, una contigua al cuarto de Kane. Cuando Roger se retiró para dejar que
el huésped “descansara”, Jace se apresuró a tocar todas las paredes y recovecos
para asegurarse que no había un pasaje secreto que conectara con la habitación
del alfa. También se aseguró de que la ventana no estuviera bloqueada con algún
tipo de cerrojo. Era un invitado, no un prisionero.
Dejó la ventana entreabierta mientras
examinaba el resto de la habitación. La maleta puesta sobre la cama, sin signos
de haber sido abierta o revisada. Jace la observó y después la arrojó de mala
gana dentro del armario.
El acuerdo con Kane estableció que asistiría a
sus clases de manera normal, no se ausentaría de la casa del alfa sin su
permiso y un coche de la manada lo recogería al terminar las actividades en la
facultad. Jace decidió reunirse con los muchachos durante un intermedio en la
biblioteca, de esa manera podría comunicarse con ellos sin levantar sospechas.
―Nada de los leones ―informó Steve―. Es como
si se los hubiera tragado la tierra.
―La chica que falleció en el parque junto a la
fraternidad: Romina Howard. Era estudiante de primer año de leyes. Era prima de
Kane... ―susurró Frank.
―¿Cómo te enteraste de eso? ―preguntó Jace.
―Convencí a Linda Preston para que me diera
una mano. Logramos investigar en los expedientes de la morgue.
Jace levantó las cejas. Linda Preston era una
pelirroja con sonrisa de Miss universo y cuerpo de campeona de natación. Estudiaba
una de esas ingenierías y pasaba la mayor parte de su tiempo libre coqueteándole
descaradamente a Frank.
―¿Y a cambio de qué? ―preguntó Jace con
impaciencia.
―Nada importante ―dijo Frank con una sonrisa
socarrona.
―La llevó al cine y a comer papas a la francesa,
también tuvo que acompañarla a esa estúpida fiesta que hicieron los jugadores
de hockey. ―Paul comenzó a soltar los detalles. Frank lo miró con expresión de
fastidio y Alan soltó una risita cómplice añadiendo―: Y al final, esa perra se
lanzó sobre nuestro Frank y se lo comió a besos.
Jace arrugó la frente, sus labios se apretaron
en un rictus de enojo que trató de disimular mientras su mano formaba un puño
bajo la mesa de estudios.
―Solo fue un par de besos. Nada de qué
preocuparse, además lo importante no es cómo terminó esa aburrida cita con Linda
Preston, sino la información de la autopsia de la prima de Kane. ―Frank miró a
Jace con ojitos soñadores y después le regaló una amplia sonrisa―. No hubo violación.
―Pero sus calzones estaban al lado del cadáver
y tenía las piernas bien abiertas ―recordó Steve.
―Aquí está una copia impresa del informe
oficial. Dice claramente que no hubo abuso sexual. Fue asesinada con un arma
cortopunzante que se clavó en su pecho a gran profundidad. Hay signos de
estrangulamiento alrededor del cuello con un objeto, posiblemente la bufanda de
la víctima. No se halló evidencia de huellas o ADN en el cuerpo de la víctima. ―Frank
terminó de leer la hoja impresa y la entregó a Jace.
―La estranguló mientras era apuñalada. Le
quitó las prendas íntimas y la dejó en esa posición para desviar la atención
hacia un asalto sexual. No hay huellas porque los shifter no dejan rastro. ―Jace
se quedó pensativo.
―Pero si la estaba estrangulando, ¿cómo pudo
gritar? ―dijo Steve―. Nosotros escuchamos un grito y por eso nos acercamos.
―Posiblemente la liberó del estrangulamiento y
ella gritó ―dijo Alan.
―Una puñalada en el corazón no da oportunidad
para gritar. ―Steve suspiró.
―Quizá el asesino estaba acompañado. Todavía recuerdo
que alguien trepó entre los edificios y huyó justo cuando llegamos al parque. ―Jace
continuó pensativo.
―Los werecats
sin importar su tipo, trepan con mucha rapidez.
―Es verdad, Steve. Lo que vi que trepaba pudo
ser una de las leonas de Bastian… ¿Sabemos algo más de Romina Howard?
―Era una chica simpática, se reunía con su
grupo de estudios todos los martes en la biblioteca y estaba trabajando medio
tiempo en una tienda de ropa en el centro de la ciudad. No pude averiguar mucho
más ―dijo Alan―. Esto de jugar a los detectives no es mi fuerte. En la tv se ve
tan sencillo…
―¿No reconociste al trepador de muros entre
las fieras que los atacaron la otra noche? ―preguntó Frank a Jace.
―No. El día de la fiesta de bienvenida había
mucho ruido en el vecindario, cuando llegamos al parque solo pude ver la sombra
al otro lado del callejón que se movió muy rápido al trepar por los muros. En
ese momento no se me ocurrió perseguir esa sombra u olfatear su aroma… Todo
pasó muy rápido y era la primera vez que veía un cadáver.
Hubo silencio entre todos. Los recuerdos
comenzaban a diluirse y algunos detalles no estaban claros en la mente de cada
uno. Jace suspiró sacando a sus compañeros de sus pensamientos.
―Creo que lo estamos haciendo bien. Al menos
sabemos quién era la chica. Supongo que el asesino fue uno de los leones y
Kane, posiblemente tiene razón, es una guerra territorial.
―¿No habías escuchado nada de la víctima en
casa de Kane? ―preguntó Frank con desconcierto.
―No. Kane no habla de su familia. Además de
vivir solo con Roger. Recibe la visita diaria de dos hombres lobo, supongo son
sus lugartenientes, pero oficialmente no conozco a su manada. Dice que todavía
no es el momento.
―Tal vez está esperando que llegue la próxima luna
llena para invitarte a cazar con los suyos, así es como la mayoría de alfas lo
hacen… ―dijo Steve meditabundo.
―Kane no es como los demás alfas. ―Los ojos de
Frank brillaron al hacer esa advertencia.
―Lo sé. Créeme que lo sé.
Frank bajó la mirada. Jace extendió su mano
para tomarla, pero se contuvo porque todavía estaban los demás allí presentes. Dejó
de mirar a Frank y llevó la mirada hacia la entrada de la biblioteca donde un
hombre los estaba observando.
―Es John Maloney, uno de los lugartenientes de
Kane. Será mejor que me marche ahora. ―Jace ocultó el informe de la autopsia en
el libro de estadística y guardó el resto de sus cosas en un morral. Se dirigió
a la mesa de la bibliotecaria y reclamó otro de los libros. Mientras miraba de
reojo a Maloney, el hombre larguirucho de rostro curtido y cabello cano no
había hecho ningún movimiento, pero estaba observándolo.
Cuando Jace salió de la biblioteca, Maloney se
dirigió al auto y abrió la puerta posterior, para que el universitario
abordara. Dentro Kane esperaba.
―¿Obtuviste buenas calificaciones en tus exámenes?
―preguntó Kane.
―No tan buenas como quisiera, pero lo
suficiente para no perder las materias más importantes ―respondió
tranquilamente. Tenía muchas cosas en la cabeza y no había prestado suficiente
atención a algunas clases. Con algo de esfuerzo había logrado aprobar―. ¿Y?...
¿Qué te trae por aquí?
―Quiero que me acompañes a un lugar…
Kane no dijo nada más y Jace no quiso
preguntar. Se concentró en mirar por la ventanilla del coche. Sintió la mano de
Kane sobre la suya, un agarre posesivo que elevó el ritmo cardiaco de Jace.
―¿Te molesta que tome tu mano?
―Un poco…
―Dime Jace, ¿alguna vez has tenido un romance?
―No soy virgen, si a eso te refieres. He
tonteado antes, con otros chicos.
―Lo has dicho: chicos. Podríamos hacer algo más
que tontear, ¿sabes?... ¿No te gusto?
―Eres apuesto, demasiado atractivo, y tu
experiencia hace que seas muy interesante, cualquier lupino estaría encantado
de aceptar tu propuesta de hacer algo más que tontear, pero…
―Pero tu quieres hacerte el difícil, ¿verdad?
―No. No quiero hacerme el difícil. Yo…
Encontré a mi pareja destinada.
―¡Uf!
Es demasiado pronto… ¿Estás seguro?
―Sí. No hay nadie en el mundo como él, y no hay
otra ser en el universo con el que quiera estar…
―El amor, el amor… El amor es un sentimiento
relativo. Dura hasta que los amantes se cansen uno del otro.
―No cuando se trata de tu pareja destinada.
―Por supuesto, parejas destinadas. ¿Cuántos
lobos encontramos a nuestra pareja destinada? Uno de cada cien. Es un evento
extraño encontrar entre miles de seres pensantes uno que sea creado para pasar
el resto de su vida a nuestro lado, y todavía es más extraño encontrar una
pareja destinada cuando se es tan joven. ¿Sabes por qué?
Jace sacudió la cabeza y Kane sonrió.
―Lógica, muchacho, lógica. La mayoría de
lupinos reclaman a su pareja destinada cuando han llegado a la plenitud de su vida,
porque han recorrido lugares, situaciones, cuerpos, sexos, antes de quedarse
quietos. ¿Quién en su sano juicio quiere quedarse atado a una sola persona
durante doscientos años?... Piensa en los seres queridos, en tu madre, o tu
padre, ¿cuántas veces no quisieras mandarlos a la Patagonia para que no
molesten?
―Pero cuando estás con tu pareja destinada, no
te cansas. Es parte de ti, como el aire que respiras, o como el agua que ocupa
las tres cuartas partes de tu cuerpo. Lo que el destino tiene para ti, no se
puede disolver. Que no hayas encontrado a tu pareja destinada no quiere decir
que no exista.
―Nunca he dicho que no existe. Solo que es
patético reducir el sentido de nuestra perfecta existencia en torno a una
persona teniendo un abanico de posibilidades a nuestro alrededor. Además, ¿dónde
está ahora tu pareja destinada? ¿Por qué no está contigo?
―Se quedó en Winterhill, lejos de tu mala
influencia.
―¡Ay! Pobres amantes, ahora que eres parte de
mi manada no podrás reunirte con esa pareja destinada. No te preocupes, eres
joven, con el tiempo la olvidarás, entonces comprobarás que las hormonas
juveniles te han jugado una mala pasada. A tu edad, todo romance intenso
comienza con la frase: “He encontrado a
mi pareja destinada”.
―Siempre voy a amar a mi pareja destinada. Es
parte de mi ser. Me ha reclamado y lo he reclamado a él.
Jett Kane se echó a reír.
El coche se detuvo frente a una casa
campestre, apartada de la ciudad. Se trataba de un lugar rústico y solitario.
Una vez bajaron del coche, Maloney se marchó y los dos se quedaron allí.
―Es fin de semana, nos quedaremos aquí… Si
necesitas algo, dímelo, y le pediré a Roger que lo traiga.
Jace asintió. Su piel se puso como carne de
gallina, instintivamente dio un paso hacia atrás, negándose a entrar en es
pequeña casa.
―No seas tonto. No voy a obligarte a hacer
nada que no quieras. ―Kane guiñó su ojo derecho y tomó de la mano a Jace para
conducirlo al interior de la casa―. Quería pasar un tiempo a solas contigo,
para conocernos mejor.
―Pasamos tiempo a solas en la otra casa…
―No, Roger anda deambulando por los
corredores, escuchando y viendo todo. Espiando cada uno de mis movimientos.
―Es tu lugarteniente de confianza.
―No porque así lo haya querido… Los ancianos
de mi manada lo impusieron. Es un mal necesario.
Jace asintió. Pero el argumento de Kane no lo
convenció completamente.
No ocurrió nada inusual aquella noche de
viernes. No regresarían a la pequeña ciudad hasta el lunes. Kane se concentró
en preparar una barbacoa para los dos que disfrutaron durante el atardecer;
después se quedaron observando las estrellas. Kane había hablado de cómo pasó
la infancia en ese lugar y cómo casi nadie de la familia utilizaba la casa de
campo.
Jace despertó de un sueño pesado e intranquilo.
Eran cerca de las tres de la mañana del día sábado. Hacía mucho frío en la casa
campestre. Jace dejó la cama sediento y algo somnoliento se dirigió a la cocina
buscando agua. Entonces sus sentidos se dispararon cuando escuchó un sonido
proveniente del sótano.
Se movió con agilidad, su olfato detectó un
olor ligeramente conocido, uno que tenía la impresión de haber percibido antes.
Tomando el atizador de la chimenea siguió el rastro, estaba listo para
defenderse. Nathan siempre le dijo que usara primero la inteligencia y no se
transformara a menos que su supervivencia estuviera seriamente amenazada. Jace
tragó saliva y sus dedos sujetaron con firmeza el metal. El rastro terminaba
junto a la puerta del sótano. Jace la empujó con precaución, haciéndose a un
lado para evitar cualquier golpe que pudiera tomarlo por sorpresa.
Sus oídos captaron el chillido de las ratas
que corrían por las vigas que sostenían el techo del sótano, pero había otro
sonido fácilmente perceptible, el de un corazón latiendo vigorosamente. Pisó el
primer escalón cuando sus ojos se acostumbraron a reconocer las sombras en la
oscuridad. El chirrido al pisar el segundo escalón, delató su posición y el
intruso se movió, tropezando con torpeza contra algún tipo de elemento metálico
que dejó a su paso un sonido sordo. Jace tiró de la pequeña cuerda y una
bombilla vieja y parpadeante iluminó tenuemente el lugar.
Se deslizó por las escaleras siguiendo el
movimiento del intruso, agarró una de sus piernas en el momento en que se
deslizaba por una pequeña ventanilla. El hombre forcejeó un buen rato, pero
Jace no soltó, dejó que sus manos se convirtieran en garras para aferrarse de
la ropa y apoyando los pies contra la pared hizo un movimiento brusco para
tirar del sujeto hasta que los dos rodaron por el suelo.
―¿Bastian?
―Debí acabar contigo cuando tuve la
oportunidad, pero Morgan dijo que no tenías nada que ver con los Kane. Me
encantaría que estuviera presente para que viera cuán equivocada está.
―No tenía nada que ver con los Kane hasta que
una de tus fieras hirió con sus garras a mi pa… a mi amigo. ¿Qué haces aquí? ―Jace
tiró de la pierna de Bastian, y de uno de sus brazos. Una buena llave de yudo
para inmovilizarlo, aunque conocía la fuerza del león y sabía que eso no
bastaría para detenerlo―. ¿Por qué nos atacaron? ¡Estábamos en territorio
neutral!
―¿Neutral?... Una de mis chicas vio a uno de
tus amiguitos tonteando con una de las perras lame botas de Kane. No te hagas
el inocente, ustedes están hundidos en esta mierda… Queríamos capturar a tu
amiguito, nos pareció una buena opción para enviarle un mensaje a Kane.
―¿Qué mensaje?
―No finjas inocencia. Sabes lo que queremos.
No nos iremos de aquí hasta que nos devuelva lo que nos ha quitado y deje en
paz a Imala.
―No sé quién es Imala, ni qué es lo que les
ha quitado. Lo juro. Somos universitarios, provenientes de diferentes manadas,
mi casa de crianza está a kilómetros de aquí… Puedo entender que haya un pleito
territorial entre ustedes, pero…
―¡Ja, ja, ja! ¿Pleito territorial? ¿En serio
crees que un pequeño grupo de leones desplazados va a enfrentarse a una manada
consolidada de lobos por un pedazo de tierra fría? No es nada de eso.
―¿Entonces de qué se trata?
Jace esquivó el puñetazo sorpresa de Bastian. Y
su cuerpo rodó hacia un lado buscando la manera adecuada de responder al ataque
del were.
Bastian se movió con mayor agilidad, logró
asestarle un golpe a Jace que lo hizo retroceder y golpearse contra una vieja
secadora de ropa. El joven werewolf se repuso rápido del golpe y usando su
habilidad embistió al león arrojándose sobre él, usando todo el peso de sus
músculos para aplastarlo. Bastian colocó las manos en el cuello de Jace y
apretó con fuerza. La hilera de dientes pronto se convirtió en fauces y la voz
ronca del león precipitó el cambio de
Jace de humano a ser antropomorfo, listo para dar pelea.
―Eres grande, lobo. Pero no tanto para hacerme
frente.
Jace sintió el fuerte agarre presionando
alrededor de su cuello, comenzaba a sentir la asfixia letal. Bastian giró los
cuerpos dejando a Jace espalda contra el piso y él tomó el lugar dominante
sentándose a horcajadas sobre el cuerpo musculoso de Jace quien continuaba
luchando contra sus fuerzas.
―Antes de matarte quiero saber dónde está Imala. Dímelo perro faldero, ¿qué hizo ese sádico con ella?
―No… sé ―respondió tosiendo cuando Bastian lo
liberó por un minuto.
―Tratas de engañarme. Llevas viviendo una
semana en la casa de Kane, ¿Cómo es que no sabes nada de su hermana?
―Ni siquiera sabía que tenía una hermana. Kane
no habla de su familia, excepto del hermano que mataste.
―¡Bah!
¡Patrañas! ¡Yo no maté a su hermano! ―Bastian pegó su frente a la de Jace para
mirarlo profundamente, y después lo liberó, no sin antes asestarle una patada
en el abdomen.
Jace se dobló por el dolor y apretó los
dientes. El cuerpo de Bastian regresó a su forma humana. Jace se quedó en su
estado antropomorfo.
―¿Qué fue lo que Kane les quitó? ―preguntó
mirando al león a los ojos. Bastian no respondió. Así que Jace repitió la
pregunta dos veces más.
―Qué no, quién… Kane se llevó a nuestros
niños. Cuando llegamos aquí buscando un lugar donde asentarnos después de vagar
por medio mundo. Kane dijo que podíamos quedarnos en un trocito de su territorio,
pero tiempo después nuestros niños desaparecieron, sin dejar huella. Imala dijo que posiblemente Kane se los llevó.
―¿A dónde?
―Imala no lo sabe. No estaba muy segura.
―¿Por qué mataron a Romina? ―preguntó Jace
regresando a su forma humana lenta y dolorosamente.
―No fuimos nosotros. Romina estaba colaborando
con Imala, nos citó en el parque para darnos información valiosa, pero cuando
llegamos al lugar, Kane ya la había silenciado.
―¿Y viniste a este lugar para matar a Kane?
―No. Imala me citó, dijo que podíamos vernos
aquí. Dijo que había encontrado pistas y este era un lugar seguro. No sabía que
Kane había dejado un perro guardián cuidándole la madriguera.
Jace suspiró cansadamente.
―¿Por qué me estás contando todo esto?
―Veo en tus ojos una sed por conocer la
verdad. ¿Dudas de Kane, verdad? Lo sientes en los huesos, algo raro ocurre en
este lugar y quieres saber qué es lo que está pasando.
―Todo lo que quiero es volver a la universidad
con mis amigos, graduarme y regresar a casa. Lo que haga Kane me importa muy
poco. ―Era verdad, nunca fue un tipo al que le gustara inmiscuirse en asuntos
ajenos. Vive y deja vivir era su política.
Bastian sonrió de medio lado. Sus ojos de
mirar intenso delataban una confianza en sí mismo bastante excesiva.
Escucharon el ronroneo del motor de un coche y
los dos se miraron a los ojos. Bastian salió por la pequeña ventanilla por
donde pretendía huir. Antes de marcharse susurró:
―No confíes en Kane, busca a tus amigos, y
lárgate de aquí.
Jace salió del sótano justo cuando Jett Kane
entraba en la casa. El alfa se quedó mirándolo fijamente y preguntó:
―¿Qué ha ocurrido?
―Un intruso se coló en el sótano, y me atacó
cuando entré a ver ―dijo Jace sobando su cabeza―. Me tomó desprevenido.
―¿Pudiste verlo?
―No. Estaba oscuro ahí abajo.
Jett se dirigió hacia el sótano y olfateó.
―Ese maldito… No pudo ir muy lejos. ―Enojado
siguió la pista hacia la pequeña ventana. Sacó del bolsillo su teléfono móvil y
aviso a alguno de sus lugartenientes. Volvió la mirada a Jace―. ¿Dijo algo?
―No. Cuando desperté escuché ruido, como de
herramientas y pensé que se trataba de un ladrón… ―Jace escuchó el ruido del
motor del coche y fácilmente supuso que los hombres de Kane irían tras la pista
de Bastian. Cruzó los dedos deseando que el león hubiera alcanzado a huir lo
suficientemente lejos como para no ser atrapado.
―Fuiste muy tonto al dejarte sorprende, Jace…
¿Viste si se llevó algo? ―preguntó Kane observando el desorden a su alrededor.
―No. Estaba aturdido por el golpe y además era
muy oscuro.
―Afortunadamente Bastian no te mató.
―Tenía prisa en escapar por la ventanilla.
Tuve suerte porque escuché el sonido del coche.
Kane abrió una pequeña caja metálica y
maldijo.
Jace abrió los ojos.
―¡No está! ¡No está! ―dijo el alfa varias
veces.
―¿Qué cosa no está? ―preguntó Jace.
Kane arrojó la caja contra la pared y sacó el
teléfono móvil del bolsillo.
―Miller, Bastian se ha llevado el suero… Vamos
a darle caza y a matar a ese hijo de puta.

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