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―¿Y bien? ―preguntó Frank cuando se
sentaron frente a frente en la salita de estar de la fraternidad.
Jace lo miró a los ojos, antes de volver a verse pensó decirle verdades a medias, pero al estar allí cambió de planes. Si Frank era su compañero destinado, sabría entender y no estaba bien iniciar una relación basada en mentiras y secretos.
―Fue hace cinco años y hay cosas que no recuerdo muy bien.
Jace levantó la mirada, organizando sus recuerdos, volviendo atrás, hurgando en la memoria de sus quince años aquella tarde en “Belton School”.
Comenzó a contar lentamente lo que sucedió desde el momento en que salió de la escuela, cuando Matthew, Oliver, Lenny, Perry y Neil lo rodearon…
Entonces era pequeño y escuálido, la víctima perfecta para sus abusos. No era la primera vez que buscaban la manera de humillarme, algunas veces solo se limitaban a empujarme o pegar sus chicles en mi cabello, otras me arrastraban al baño de hombres y se las arreglaban para meter mi cabeza en el excusado. Eran los brabucones de la escuela y nadie se metía con ellos; excepto Selene, pero aquel día mi hermana estaba en una excursión con su grupo de amigas en Juneu, y me pillaron solo.
Uno de ellos se quitó el cinturón de los pantalones y se lo entregó a Matthew, él lo colocó alrededor de mi cuello, como si fuera un perro. Dijo que si obedecía no me harían daño. Fuimos caminando más allá de la montaña, hasta el pueblo encantado, y entramos en las ruinas de Belton School.
El plan de Matthew consistía en dejarme atado a uno de los pilares de la escuela abandonada y esparcir mi rastro por todo Winter Hill solo para ver cómo la manada Rothwyn entraba en pánico buscándome; no sé en qué momento se le ocurrió cambiar de idea y añadir algo más a la lista de humillaciones; decidió obligarme a mamar el pene de dos de sus compinches mientras él filmaba un vídeo casero.
Lo que sucedió después no lo tengo claro. Recuerdo la ira carcomiendo cada espacio de mi ser, apreté la boca y aunque me golpearon no estaba dispuesto a seguir el juego. Sentí como si algo se estuviera rasgando dentro de mí, sus risas y palabras se convirtieron en un eco lejano y confuso, todo se hizo oscuro. No me refiero a la oscuridad de la noche, sino a otro tipo de oscuridad, esa que surge en las pesadillas y que no puede ser controlada. Mis uñas se convirtieron en garras afiladas, mi cuerpo fue llenándose de pelo, los colmillos crecieron.
Esa fue la primera vez que me convertí. Todavía me estremezco al recordarlo. Mi mente estaba ahí, pero mi cuerpo se negó a obedecer, mi lobo interior salió a la superficie y estaba hambriento de rabia y venganza.
Lancé a uno y después a otro muy lejos de mí. Matthew era el único que parecía estar divirtiéndose con lo que estaba pasando, se transformó para tratar de hacer frente a la criatura en la que me convertí y solo me bastó darle un puñetazo para arrojarlo desde la ventana hacia el exterior de las ruinas de Belton School.
Estaba lleno de adrenalina y mi corazón latía con un ritmo frenético. De pronto, estaba persiguiendo a los chicos en el bosque. Siguiendo su rastro. Algo instintivo se apoderó completamente de mi consciencia: estaba disfrutando aquella cacería. Cada cual corrió por su lado, el grupo de Matthew se dispersó con temor. Su miedo fortaleció a mi bestia que clamaba por alimentarse de violencia y sadismo.
Recuerdo el rostro de Neil enjuagado en lágrimas clamando por su vida. Recuerdo su gesto de dolor cuando pateé su estómago, esos segundos están tan vivos en mi mente como el dolor que sentí cuando Perry se abalanzó sobre mí y clavó sus dientes en mi hombro para apartarme de Neil. Escuché el crujido de mis huesos en sus fauces y el dolor encendió más la furia. Fue cuando le clavé las garras para quitármelo de encima. Ni siquiera caí en cuenta que se estaba desangrando. Los dejé ahí. Instintivamente seguí el sonido de las pisadas en otro punto del bosque y me aparté.
Volví a encontrarme con Matthew, o posiblemente él me estaba esperando. Nos enfrentamos una vez más, en medio del bosque, sin interferencias, sin muros, sin testigos.
Todo ocurrió demasiado rápido. Cuando recuperé una parte del control ya era tarde. Matthew estaba inconsciente. Con su cabeza romí la corteza de un árbol. Si no le aplasté el cráneo fue porque posiblemente ese no era su día.
Muy despacio su cuerpo volvió a la forma humana. Cuando las garras desaparecieron y su rostro quedó tendido en el suelo ensangrentado aullé como el lobo que ha vencido victorioso.
Todavía quería más, los instintos primitivos fueron más fuertes y no podía ponerle punto final. Mi siguiente presa fue Oliver. Salté frente a él y estaba dispuesto a destrozarlo.
Lo hubiera logrado si en ese preciso momento otro antropomorfo no hubiera aparecido. Uno tan grande como yo. Su pelaje blanco resplandecía bajo la luz de la luna. Él gruñó enseñándome el filo de sus dientes, la fiereza de sus ojos y la fortaleza de su espíritu. Me doblegó solo con una mirada profunda de advertencia. Caminó en círculo alrededor y lentamente la bestia que habita en mí se adormeció.
Estaba cansado y perdí el conocimiento. Lo último que recuerdo de aquella noche fue el brillo de sus ojos fieros.
Desperté mucho después. En la cabaña del viejo Nathan, él todavía me miraba con sus ojos fieros, como si temiera que volviera a perder el control de nuevo. Estaba confundido y tenía muchas preguntas que hacer, los sucesos de la noche venían en pequeños flash de recuerdos más parecidos a una alucinación, a una vaga pesadilla que la realidad. Intenté mover mi cuerpo, pero me dolía todo, hasta la yema de los dedos. Cuando me puse en pie, caí de nuevo sobre la cama, débil: como un bebé.
Cuando era niño le temía a Nathan, siempre tan reservado y taciturno, aislado e impenetrable. Pero él estaba a mi lado y, cuando los lobos de Graham llegaron para reclamar mi pellejo, él fue capaz de mandarlos a la mierda. Poco después llegó mi madre, alterada por el rumbo que tomaron los acontecimientos.
Cuándo me preguntaron qué sucedió, no tenía idea de lo que estaban hablando, ni de la gravedad del asunto: La noche en que mi lobo despertó Perry murió atravesado por mis garras y Matthew entró en estado de coma profundo. Los Graham declararon la caza de sangre contra mí y reclamaban mi cabeza.
Y yo… ni siquiera recordaba en qué momento la pesadilla se convirtió en
realidad.
―No planeé lo que sucedió. La sangre de Perry empañará mis manos para siempre y las noches llegan con pesadillas cuando los sucesos de esa noche asaltan mis sueños. ―Jace miró a Frank a los ojos. El shifter estaba pálido, como si hubiera visto un fantasma―. No voy a esconder mi responsabilidad tras la máscara de víctima, no quiero que nadie piense: “pobre Jace, tanto acoso escolar lo convirtió en un monstruo”, tampoco quiero que piensen que lo hice por venganza. Me ha costado mucho entender lo que ocurrió aquella noche. Encontrar un sentido a todo ese caos que burbujeó en mi interior y explotó de manera violenta. Nathan dijo que sencillamente no estaba listo emocionalmente, ni físicamente para liberar al lobo salvaje que habitaba en mi interior. Soy un monstruo. Un ser oscuro.
Frank sacudió la cabeza y estiró los dedos hacia la mejilla de Jace tomando con la yema una de las lágrimas del joven.
El gesto enternecedor provocó que
Jace se estremeciera y agarrara con su mano, la mano de Frank. El joven Rothwyn
quería preguntarle si se sentía como él, prisionero de esas súbitas emociones
que se hicieron presentes al estar los dos solos, pero él habló primero:
―Perdón por haber pedido que revivieras ese recuerdo tan doloroso. No pensé que…
―¿Qué diría la verdad? No se puede tapar el sol con un dedo, Frank. Si no fui entregado a los Graham como pedía la tradición fue porque la suerte estuvo de mi lado... Jordan me odiará toda la vida, después de todo Matthew es su hermano. Debo cargar con esto hasta el día de mi muerte. No hay secretos entre los hombre lobo de Winter Hill. La mayoría de los rumores respecto a mi persona son verdad.
―Lo siento. Escuché tantas versiones de lo que sucedió que necesitaba escuchar la verdad de tus labios. ―Los ojos de Frank titilaron y apartó la mano del agarre de Jace y miró hacia otro lugar huyendo de la intensa mirada de su interlocutor.
Se quedaron sin palabras en un silencio incómodo y sofocante. Jace quiso hablarle de sus sentimientos, pero no lo consideró apropiado en ese momento. No era tan idiota como para decirle que lo deseaba y quería estar con él por el resto de su vida justo después de haber narrado la manera en que acabó con la juventud de dos muchachos apreciados por los Graham.
Frank mantuvo la mirada baja y los labios apretados durante unos minutos que parecieron eternos. Después habló suavemente:
―Fue demasiado doloroso, para todos, pero especialmente para ti. Siempre quise saber cómo te sentías con lo que sucedió, puedo sentir el peso que cargas sobre tu conciencia. Escuché muchas cosas malas de ti, como que todo fue a propósito para provocar a los nuestros. Pero sentí cada una de tus palabras sinceras y sé que nunca quisiste hacer tanto daño.
―Te equivocas… posiblemente, en el fondo, sí quería. Fue mucho lo que aguanté de Matthew y su pandilla. Ese día la copa rebozó, pero nunca imaginé que todo terminaría de esta manera.
Frank sacudió la cabeza y se levantó dando pasos hacia atrás para alejarse de Jace.
Jace se arrepintió por lo que dijo, en su arranque de sinceridad habló de más y cuando Frank le dirigió una mirada de desprecio, él se movió con agilidad agarrando su brazo:
―Posiblemente… en el fondo, no quería que las cosas sucedieran así. No lo entiendes, dentro de mi habita un monstruo que actúa por su propia voluntad. Una cosa es lo que quiere ese ser salvaje, otra, lo que dicta mi conciencia.
―¿Con cuál de los dos estoy hablando?
―Con el verdadero yo. No puedes negar que puedes leer mis ojos y entender más allá de lo que digo, somos parte de uno solo y en el fondo sabes muy bien que jamás te lastimaría.
―No quiero escuchar más.
―Querías conocer la verdad, aquí la tienes, Frank.
―Ojalá nuestros caminos nunca se
hubieran encontrado, Jace.

Que interesante capitulo, me gusta tener esta perspectiva desde Jace y como fue que se hizo un alfa :)
ResponderEliminarQuise narrar algunos aspectos del pasado de Jace y de Frank, ya que en Su Lobo no voy a centrarme mucho en ese tema
EliminarGracias por leer y responder